viernes, 3 de abril de 2009

Sábado Santo por Jaime Moreno

Fondo de escritorioLlegamos al Sábado Santo, el Sábado Santo el cual el cielo se tiñe de gris porque sabe lo que ocurrirá, el Sábado Santo en el cual la gente se aproxima a la cruz y da el último adiós a Jesús. Y he ahí a la Hermandad de las Tres Horas, ese Cristo en la cruz, quien pudiera quitarle esos clavos para poder ayudarle, quien pudiera salvarle, pero en tres horas todo acabará. En tres horas el cielo se teñirá no de gris, sino de negro; una lanzada acabará con la vida de nuestro salvador, una lanzada hecha por cada uno de nuestros pecados para que el Señor nos los perdone y vivamos con Él, una lanzada de sed, una lanzada de amor, una lanzada de agua, la lanzada del fin. Nuestra Señora de los Dolores se ve a lo lejos con su mirada triste y dolorosa observando a su hijo clavado en ese madero, todos somos testigos. ¡Qué decir de la subida de la calle de los pisos cuando esa Virgen es recibida con pétalos de flores! Se lo merece, pues su hijo se encuentra al borde de la muerte. El cielo se tiñe de gris en este Sábado Santo para despedir al Hijo de Dios, he ahí tu hijo clavado en un madero.

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