domingo, 23 de abril de 2017

Crónicas del Domingo de Resurrección 2017: "La procesión".

He querido dejar pasar el tiempo antes de escribir estas letras que servirán para narrar con más o menos acierto unos hechos que se produjeron hoy hace justo una semana. Y parece que ha transcurrido toda una eternidad ¿verdad?.

16 de abril de 2017. Despunta la mañana tibia y luminosa. El cansancio de los días santos se acumula en las almas de todos.  Ha llegado el día. La espera se ha consumado. Toca dar testimonio de fe. Nada mas y nada menos que proclamar a los cuatro vientos a esta tierra que Cristo ha vencido a la muerte. Que triunfando la vida. Que atrás quedó la Pasión y el dolor. Que ha Resucitado el Señor. 


El Señor Resucitado y Santa María Magdalena se nos presentaban con las mejores galas de sus respectivos ajuares sobre el paso procesional que iba exornado con liliums por toda la canastilla dando colorido a la escena. Por otra parte, este año se recuperó las piñas de flores (astromelias) en los  costeros del paso. Fue posible gracias al préstamo de las jarras del pasopalio de María Santísima de la Cruz,  titular mariana de la Hermandad de la Santa Vera Cruz de la Guadalcanal. Por otra parte, se dispuso una base de lentisco sobre el suelo del paso procesional y el clásico olivo terminaban de conformar el exorno. 

Son las diez de la mañana. Es la hora indicada por los capataces para citar a su cuadrilla. Poco a poco los hermanos costaleros iban llegando a la nave, este año remozada tras el arreglo y adecentamiento llevado a cabo en los últimos meses por los responsables de la A.Parroquial del Resucitado. Hacían acto de presencia los costaleros que venían desde diferentes partes; la gente buena de Cazalla ya son cuatro años siendo los pies del Señor, nuestra gente de Guadalcanal veteranos y juventud se dan cita en este día grande, costaleros de Constantina debutantes y veteranos, nuestros hermanos extremeños de Llerena y Azuaga y nuestros hermanos Alcalá de Henares y Ajalvir, costaleros en la diáspora que son de aquí. 

"Señores, él que no haya recogido la sudadera y la camiseta que pase por aquí y coja la suya"- comentaban los capataces. Este año la cuadrilla iba de estreno en cuanto a la indumentaria se refiere. Sudadera y camiseta blanca con el escudo del Resucitado en el corazón.  "Vamos haciendo la ropa". "Venga esos costales no dormirse" decía los capataces y veteranos de la cuadrilla mientras se repartían los relevos. Nuestra eterna voz de dentro, Juan Paraka explicó como ha de hacerse la levantá a la música después de la salida:  "Mucho oído, siempre"- resaltó mientras todos atentos escuchábamos sus palabras. El tiempo transcurría. Ya la mañana iba en busca del mediodía. Pasan unos minutos de las once. Empiezan a llegar los acólitos para revestirse con las albas y dalmáticas. Idas y venidas. Nervios e ilusión porque este año se estrenaba el cuerpo de acólitos integrados por hermanos del grupo joven y que fue posible gracias al préstamo del juego de albas y dalmáticas y ropón de pertiguero cedido gentilmente para la ocasión por la Hermandad de la Virgen de Monte de Cazalla de la Sierra. Y es de agradecer también a la Hermandad de Nuestro Padre Jesús por el préstamo de la pértiga y juego de incensarios, así como la Hermandad de Ntra. Sra. de Guaditoca por dejarnos el juego de ciriales e incensario y a la A.P. de la Borriquita por las túnicas para algunos monaguillos. También a la Hermandad de las Tres Horas por el préstamo de la taza petitoria. Que Dios os lo pague. 
"¿Donde está el pertiguero? Llamarlo que nos vamos ya para formar en la Iglesia"- dijo el Diputado de juventud, Sergio, a los chavales. 

Toma a la palabra Juan Cantero. Se hace el silencio en el local. Los costaleros hacen un corro entorno al capataz. Nos dirige unas palabras de aliento. Explica los relevos. Da las gracias a su gente por otro año más. "Vámonos para la iglesia"- concluyó. Aplausos. El reguero de costaleros blancos partió en busca del Señor de la Resurrección. 

Finaliza la Misa de la Resurrección. Se procede a organizar el cortejo. Representaciones de las Hermandades que este año irían con cirio, hermanos del grupo joven, hermanos y hermanas con cirios, estandarte, varas presidenciales, cuerpo de ciriales y monaguillos conformaban el cortejo que precedía al paso procesional. 

Pasan quince minutos de las doce del mediodía. El Hermano Mayor, una vez formado el cortejo, dirige oración junto con D. Genaro antes de iniciar la solemne procesión. En el interior de la parroquia, se procedió a rendir tributo a los costaleros que este año cumplían diez junto a Cristo Resucitado. En primer lugar, Diego Viera recibió de manos de Juan Cantero una medalla conmemorativa realizada por su persona. A continuación,  Ruben Moyano, recibió el mismo presente de manos de su hijo Izan que hizo las veces de Juan Cantero. Emoción. Primer pellizco. 

Se levantan los faldones de damasco rojo del paso procesional. Se abren las puertas de la gloria. Un lugar donde se ponen de manifiesto las mejores intenciones para los que lo están pasando regular. Un lugar de confraternización entre hermanos costaleros. Hay que vivirlo para poder entenderlo. Es la hora de meterse bajo las trabajaderas y llevar la Resurrección al pueblo para que sea testigo de la buena nueva. 

Tres golpes secos de llamador sacuden las almas de los costaleros. Levanta la voz Juan Cantero. Sus palabras fueron el preludio perfecto para dar el testigo, por un momento, a un hermano, a un costalero que fue y será del Resucitado. Estaba allí presente, Sergio García, Checho para todo el pueblo Quería ver la salida desde dentro. Con voz entrecortada de la emoción se agachó y mirándonos de frente se dirigió a los costaleros. Emoción a raudales. Lágrimas de emoción y de impotencia también. No es justo. Coge el llamador. Checho llama y al cielo. Aplausos. Y como digo, la emoción a flor de piel.  Se nubla la vista. Queda para nosotros los que vivimos ese instánte. Segundo pellizco.

"Escuchadme ahí abajo, para la salida se sale un tío por palo y toda al primera trabajadera. Los relevos se agarran a los costeros para ayudar en la salida. ¿Estamos?. Pues vamos vamos".

Suenan campanas de Resurrección, como antaño, ese repique de nuestra infancia mientras el paso encara la puerta de Santa María. Se abren de par en par. Entra la luz. Empieza a salir la cruz parroquial y todo el cortejo. Son las 12.32 horas. Suena el rachear de las zapatillas del costalero que, al rozar el frío mármol de la parroquia, produce ese sonido efímero que anuncia que vamos a estar en la calle. "Las llamás muy cortitas"- decían los capataces. La muchedumbre espera en la plaza del pueblo. Se quintan las patas. El paso baja a tierra. "Vámonos de frente con él. Venga de frente. Ole la gente buena, duro con él".  Suena la marcha real interpretada por la Banda de Cornetas y Tambores Cristo del Amor de Guadacanal. Ya está el Resucitado en la calle para decirnos que Vive y está enmedio de nosotros.

Suena la primera marcha, "El Amor". Sube el paso a la música a las ordenes de Paraka. Lo suyo. Sobre los pies. Empieza el tiempo del gozo bajo el Señor. Buena mano en la primera chicotá. Suena "Vida Eterna", la marcha dedicada al Resucitado escrita por NHD. Javier Rodríguez. La voz de abajo de Juan Paraka que mandaba con elegancia "costero" "picaito", "izquierdo" "sobre los pies", "aire para mi Cristo", "vámonos" se sucedían en cada chicotá, dándole esa impronta tan especial que lo hace único. Gran trabajo de la cuadrilla y del equipo de capataces. Y que decir de Migue el "sano" lleva unos años mandando también desde abajo con ese toque que también lo hace único. El arte de mandar los pasos desde abajo. Al compás.

Avanzaba el mediodía. La procesión discurría subiendo la calle López de Ayala, vulgo "la del cura o camachos". El paso venía subiendo elegante. Chicotás largas abriendo el compás para buscar los cantillos donde cada año se suceden estampas típicas. El público presente por todo el recorrido. Calor, del humano y del meteorológico . Temperaturas altas en una jornada espléndida. Los niños acercándose alrededor del paso con sus pequeños costales recibiendo el legado de sus mayores para que no se pierdan estas tradiciones. Por segundo año un peculiar costalero de la mano de su padre se introduce entre la cuadrilla para vivir desde dentro el Domingo de Resurrección. Su nombre es Izan y ya forma parte de esta cuadrilla. Mandaba el paso Juan dedicó la levantá a la cuadrilla y llamó al pequeño Izan:  -".....Izan....dime Juan dime"-, respondió el chaval desde dentro. Tercer pellizco. 

Casi todas las levantás estuvieron dedicadas, "a la memoria del Padre Eduardo", "por Juan Tomás", "por los niños que van alrededor del paso", "por el grupo joven, acólitos y monaguillos", "por las Hermandades que nos ayudan con sus enseres para salir", "por la salud que no falte", "por la Iglesia", "por los más necesitados", "por las madres" etc. etc. 

Son las tres y veinte de la tarde. La procesión va poco a poco consumándose. El cortejo irrumpe de regreso a la plaza por Juan Campos. De nuevo la Banda nos regaló sus mejores sones para poner un epílogo perfecto a la Semana Santa de nuestro pueblo. "Via Crucis de Salud", "Verde Esperanza", "Mi Madrugá", "El embrujo de Triana" sonaron durante la procesión Comandaba el paso Alberto, arengaba a los costaleros junto a Juan y Enrique. Paraka mandaba. Levanta el paso a la música. Los olés y aplausos se hacian notar en la plaza. Un sol de justicia caía de lleno sobre la explanada de la plazoleta."Vida Eterna" y "Ave María" para poner el toque musical a la última chicotá en la calle. Una mezcolanza de sentimientos, añoranza por lo que se va. Júbilo por lo vivido. Satisfacción. Comienza la ofrenda en forma de petalá desde la balconada de la familia Gallego. 


El reloj marcaba las cuatro menos diez. El paso ya dentro de la parroquia se movía parsimonioso, cansado por lo vivido, esperanzado por lo que vendrá y que no quiere arriar porque quiere hacer eterno lo efímero. Estamos en Guadalcanal y fue Domingo de Resurrección. Quince años de esta época junto a Cristo Resucitado.

A todos y todas los que pusisteis, de un forma u otra, vuestro granito de arena para que lo relatado aquí y la experiencia personal de cada uno que, se escapa de este relato, GRACIAS. Que el Señor os colme de salud para poder estar el año que viene y todos los días del año.

Paz y Bien.


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