Faltan treinta días para celebrar que la vida venció a la muerte. Treinta días que no son solo una cuenta regresiva, sino una oportunidad.
La Resurrección no se improvisa. Se prepara en el silencio, en la conversión, en las pequeñas decisiones diarias. Así como la tierra necesita tiempo antes de florecer en primavera, el corazón necesita disposición antes de experimentar la alegría pascual.
Tal vez estos 30 días sean una invitación a:
Soltar rencores que pesan.
Retomar la oración que hemos descuidado.
Reconstruir una relación dañada.
Hacer espacio interior para Dios.
La Pascua no es solo una fecha en el calendario; es un encuentro. Y todo encuentro importante se prepara.
Que estos treinta días no pasen desapercibidos.
Que cuando llegue el Domingo de Resurrección, no solo lo celebremos… sino que realmente lo vivamos.
#CristoVive
Paz y Bien.
📹 José Manuel Barradas