jueves, 31 de marzo de 2016

Crónicas del Domingo de Resurrección 2016. Las previas

Son las nueve de la mañana del Sábado Santo. El día amanece variable. Hace fresco. El cansancio de lo que llevamos de semana hace mella en los cuerpos. Hay que montar el paso procesional y llevarlo a la parroquia. Unos se van, otros llegamos. Como la vida misma.

-"Mi padre y yo vamos a ir como siempre a mi campo a ver el olivo. No tengo visto nada, pero algo encontraremos", comentó Juan a los allí presentes. "Nosotros al lío, primero llevaremos los candelabros. Después preparemos el lentisco" - le replicamos. 

Todo tiene que estar medido. Tenemos poco tiempo para llevar a cabo todo un montaje. Todo debe de estar listo antes de que la cofradía de las Tres Horas, vulgo "los blancos", comience a formar en el interior de la parroquia. 

Entorno a las once y media de la mañana procedimos a mudar el paso procesional totalmente montado a la parroquia. A partir de ese instante, toda una maratón con el propósito de dejar todo ultimado.

-"Señores, como siempre, primero colocamos los candelabros, después nos liamos con el olivo" -dijo Zújar. -¿Han llegado Cantero y su hijo con el olivo?"- preguntó Pileta. -"Si ahora mismito acaban de dejar el ejemplar justo en la acera de la parroquia"- contestó Jesús. -"Hay que cortar esos chupones para darle la forma"- afirmó Alberto. -"Venga pues vamos a ello"- dijo Sergio. "Ustedes con los candelabros que queden en su sitio"- sentenció Juan. -"¿Como se ve ese candelabro?"- "Tirale una mijita para tu izquierda. Ajá". -"Chiquillo que pedazo de olivo". -"Vamos a darle la forma. Bridas y chupones que lo vamos a empendolar"- comentaban unos y otros en el bullicio del montaje.


Llega la hora de la verdad. Hay que subir las imágenes al paso procesional. En primer lugar, entronizamos a Santa María Magdalena. La maniobra es relativamente sencilla. Es el turno del Señor Resucitado. Por sus dimensiones, la maniobra precisa de varias personas para poder subir, con garantías, la imagen al paso procesional. Tras un par de intentos, se entronizó el Señor de la Resurrección en su paso. Era la una y cuarto de la tarde. Emilia y Encarna, venían con sus avíos para retocar a las imágenes de cara a la procesión. -"¿Como veis el mantolín de la santa?". "Niña, pasarme la rosa  para colocársela en la mano a la Magdalena"- comentaban entre ellas. 

Entretanto, María José, la florista, venía de camino, cargada con los claveles blancos.- "Me voy a liar a poner los claveles que ya vamos justos"- dijo. -"Claro que sí, empieza por la trasera". Nosotros vamos repartiendo el lentisco alrededor del paso". "¿La comida para los costaleros?"."Daniela se encarga ya lo tiene todo comprado". 

El reloj de la plaza marcaba las cinco y media de la tarde. Ya había concluido el intenso montaje. Un trabajo arduo e intenso. Todo estaba dispuesto para la Vigilia Pascual y para nuestro día grande, la procesión del Domingo de Resurrección. Antes de que eso ocurriera, participamos en la celebración de la Vigilia Pascual junto con toda la comunidad parroquial. 

Continuará...

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