viernes, 22 de junio de 2012

In memoriam.

 En la jornada de ayer, se celebró santa misa Requiem, en memoria de dos hombres que marcaron un antes y un después en la vida diaria de la Iglesia de Guadalcanal. Mucho se ha escrito en los últimos acerca de la figura de estos dos hombres de fe, en especial de Don Antonio, ya  que proporcionaron un soplo de aire fresco a la Iglesia de Guadalcanal en una coyuntura poco favorable para la misma. Estas líneas pretenden seguir el reconocimiento espontáneo tributado a la persona de Don Antonio en las diferentes redes sociales de nuestros  paisanos y en segundo lugar recordar a través de la palabra escrita la persona de Padre Eduardo en el  V aniversario de su defunción. 

Me llamó poderosamente la atención la unanimidad respecto a la consideración, al estima que nuestros paisanos tenían y tienen sobre Don Antonio. Todos y cada uno de los mensajes sacaban a la luz recuerdos, vivencias, anécdotas y un sin fin de acontecimientos que vivieron en primera persona con el citado párroco. Pocas personas pueden presumir de tener una buena acogida entre sus congéneres.Don Antonio si era parte de ese selecto grupo de guadalcanalenses de adopción que de un modo u otro dejaron su huella en el devenir cotidiano del pueblo. Así pues la obra de Don Antonio, la visible, sigue viva en dos Instituciones que han sobrevivido al paso del tiempo. Una es la A.P de la Borriquita, fundada por él y sus colaboradores y en segundo lugar, la Banda de Música de Nuestra Señora de Guaditoca quién sembró las semillas de lo que hoy conocemos y disfrutamos. La obra musical más conocida que salió por obra y gracia de Don Antonio fue el pasodoble dedicado a Guadalcanal junto con su letra, que años después es el Himno oficioso de la Villa. Y por su puesto, el Himno a Nuestra Señora de Guaditoca.

El legado que ha dejado de Don Antonio abarca muchos ámbitos. Pero quizás lo más importante era su impronta caritativa para los más necesitados del pueblo, hay radica  la cara menos visible de su persona y quizás la que más grande le hizo como tal.

                                                      El Padre Eduardo junto a los miembros de 
                                                                  de la A.P Sagrada Resurrección. Febrero 2007.

Hablar del Padre Eduardo es retrotraernos a un tiempo pasado ni mejor ni peor sino diferente en el modo de vivir la Parroquia junto a su persona. Bajo su auspicio se creó  lo que hoy conocemos de la A.P de la Sagrada Resurrección. Apostó decididamente por integrar a aquellos niños en una Parroquia vacía de espíritu juvenil y que mejor forma que catequizar en la fe de la Resurrección de Cristo pilar fundamental de la Iglesia junto a Jesús Sacramentado. Todos los que participamos de un modo u otro junto al Padre Eduardo en el día a día de la Parroquia, en aquellos Domingos de Resurrección, en aquellas confesiones colectivas previas a la Salida Procesional, en eventos como la Organización del día la Iglesia en la Sierra Norte y tantos eventos. 

Antonio y Eduardo ejemplos de vivos en nuestra memoria de sus paso por nuestra vidas y Guadalcanal.

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