domingo, 3 de abril de 2016

Crónicas del Domingo de Resurrección 2016: La Procesión

27 de marzo de 2016. Llegó el día, nuestro día grande. Cuando la muerte es vencida. Cuando la mayor de nuestra fe sale a las calles y el pueblo exultante nos recibe un año más. Y van catorce en esta época de la Resurrección. 

Amaneció en Guadalcanal. Una nueva luz regaba las calles del pueblo. En el cielo había un color especial, añorado, esperado y deseado, azul inmaculado. Era Domingo de Resurrección. Tras unas jornadas intensas de desfiles procesionales, debíamos poner el broche de oro a la Semana Santa según Guadalcanal. 

El Señor Resucitado y Santa María Magdalena se nos presentaban radiantes, con las mejores galas de sus respectivos ajuares. El paso procesional iba exornado con el clásico clavel blanco rodeando todo el friso de la canastilla. Una base de lentisco sobre el suelo del paso y el olivo componían el resto de exorno. Este año tres grandes estrenos llevábamos en la procesión. El anhelado estandarte corporativo, el inicio del plateado del paso procesional, en concreto, los paños que corresponden a los costeros de los respiraderos, proyecto que ha sido coordinado y ejecutado por nuestro hermano Juan Cantero, y que se ha sufragado, en buena parte, por diversas aportaciones en forma de donativos de hermanos y colaboradores. A Dios Gracias. Y por último, un estreno en el apartado musical, "Vida Eterna" marcha compuesta  por nuestro hermano Javier Rodriguez y dedicada al Señor Resucitado. Nuestro himno particular, que, a quien escribe,  evoca la esperanza, la pasión , la gloria de la resurrección y la nostalgia por lo que dejamos atrás cada Domingo de Pascua.

Diez de la mañana. Todo comenzaba a coger forma. Los capataces habían citado a sus costaleros en la nave. Momentos de confraternización que sirven para ultimar detalles técnicos. Poco a poco, llegaban los hombres del costal desde diferentes puntos. Los amigos del "comando" cazalla como cariñosamente le llamamos, la buena gente de Llerena y Azuaga. El debut de Constantina bajo el Señor Resucitado, nuestra gente de Guadalcanal y así hasta reunir a todos los integrantes de la cuadrilla:  -"Señores los costales por favor, vamos a ir haciéndolos"- comentaban los capataces a su gente mientras repasaban la igualá para que todo estuviera cuadrado. Poco después, uno de los capataces, en concreto Juan, se dirigió sus costaleros con unas palabras de aliento para lo que estaba por venir. -"Señores, todo el mundo para la iglesia".- Vamos a disfrutar de nuestro día"- . Aplausos. La comitiva de costales y trajes negros marchan rumbo a la parroquia.

Finalizada la Misa de la Resurrección, se procedía a organizar el cortejo en el interior del templo parroquial. A medida que pasaban los minutos  llegaban los hermanos y hermanas que cada año dan testimonio de fe con su cirio en la procesión, los miembros del grupo de la cruz de mayo compondrían otro tramo del cortejo de cirios y las diferentes representaciones de las hermandades de nuestro pueblo. 

Entretanto, se levantaban los faldones de damasco rojo del paso procesional. Se abrían las puertas del mundo del costal a la gente de abajo, un pequeño paraíso para el gozo, el trabajo y las buenas intenciones que allí se quedan para nosotros. Hay que vivirlo, sin lugar a dudas.
-"Recordad, se sale la primera trabajadera y un tío por palo". "Los que estamos fuera nos agarramos a los costeros para ayudar en la maniobra de la salida"- dijeron los capataces.


Primera levantá dentro de la Iglesia. Se rezaba un padrenuestro antes de salir a la calle. Nos encomendamos al Señor. Alberto coge el martillo. Tres golpes que sacuden nuestros cansados corazones y nos ponen en alerta. -"Escucharme ahí abajo, está levantá se la quiero dedicar las victimas de los atentados de esta semana para que nunca se mate en nombre de ningún Dios. Va por ellos"- dijo con voz decidida para después seguir con el "Tos por iguá valientes... A esta es". 

12:28 del mediodía. Se abrían de par en par las puertas de la Iglesia de Santa María de la Asunción. Comenzó a salir  el cortejo, encabezado por la Cruz Parroquial escoltada por dos faroles, representaciones de las AAyHH, tramo de cirios correspondiente al grupo de la cruz de mayo, tramo de hermanos con cirio, estandarte corporativo, escoltado por dos varas. Se estrenaba este año en la presidencia Don Genaro Escudero, nuestro párroco, monaguillos y el paso procesional que, poco a poco, iba encarando la puerta. Suena el rachear de las zapatillas por el frío mármol de la parroquia. "Las llamás muy cortitas". El paso ya encara la puerta. Se quitan los zancos. Despacio se baja el paso a la tierra de los mortales. Llama de nuevo el capataz. "Saúl. Vamonos para la calle. El paso tiene que levantar muy poco. Oído a lo que se manda. Venga de frente valientes". 

Suena la marcha real interpretada por la Banda de Cornetas Cristo del Amor. Ya está el paso completamente fuera. Se arria. Vuelven a sonar los tres golpes secos del llamador. Se le colocan los zancos. Y partir de ese instante, a disfrutar. Es tiempo de gozo. 

Suena los primeros compases de la marcha "Vida Eterna". ¡Qué se pare el tiempo! Comienza a caminar el Señor Resucitado en su paso de caoba y plata con un "izquierdo" mandado por la voz del eterno  Juan "Paraka". Las ramas del olivo se bambolean al compás de la música que suena. Sobre los pies, sin prisa, va finalizando las notas de"Vida Eterna". Seguimos sobre los pies revirando. Poco después suena "Creo en ti". Alberto manda al frente. Y al romper el fuerte de la marcha, con paso decidido, abriendo el compás el Señor se perdía entre la muchedumbre. La voz de abajo de nuestro Juan Paraka, que mandaba "costero", "picaito" "aire para nosotros", "sobre los pies"se sucedían en cada chicotá, sabiéndole dar ese toque tan especial que lo hace único a la par que diferente. Gran trabajo de la cuadrilla y el equipo de capataces. También nuestro Migue, nieto del sano, hizo lo propio en alguna chicotá. El arte de mandar los pasos desde debajo. 

Los capataces dedicaron levantas durante todo el recorrido, emotivas algunas de ellas, recordando a gente que desde el cielo nos alumbran, "Por el Padre Eduardo" a la altura de la casa rectoral, por Juan Tomás en la esquina de su calle. Por las ausencias, "Va por nuestro amigo y costalero Luis Soria que este año no ha podido estar con nosotros".  "Por la salud que no nos falte y en especial a Sara, que el Señor le de la salud que necesita en estos momentos". "Por los niños que van alrededor del paso. Que son el futuro. Por los padres que van debajo, porque  un día fuimos niños y hoy tenemos a nuestros hijos viéndonos". 

Estampas típicas de Domingo de Resurrección se sucedían al transitar el cortejo por la recoleta calle Andrés Mirón, vulgo "los cantillos",donde el gentío arropaba con su presencia, el discurrir de la procesión. Para no perderse es la vuelta a la Parroquia. Las chicotás desde el estrechón de la calleja de Guaditoca hasta la plaza son trabajadas y muy elegantes, un epilogo perfecto para cerrar la Semana Santa hasta el próximo año. 

Son las tres y cuarto de la tarde. El público que se concentraba en la plaza de España esperaba la llegada del paso procesional. Todo estaba consumado. De nuevo la banda de cornetas nos regaló sus mejores sones en forma de marchas. "Vida Eterna" y "Mi madrugá" fueron las elegidas para llevar a cabo la última chicotá. Comandaba el paso Juan, arengando a sus costaleros desde fuera para que nos faltaran las fuerzas. Y no faltaron. Sucesión de sentimientos. Paraka que mandaba al compás. La gente de abajo pendiente de sus ordenes. La música perfecta para el momento. Ofrenda de pétalos caían a nuestros titulares al encarar el balcón de la familia Gallego. Todo era júbilo. Satisfacción por lo vivido. El reloj marcaba las cuatro menos veinte de la tarde. El paso procesional ya se movía parsimonioso, cansado por lo vivido. Esperanzado por lo que vendrá. Se arrió, como siempre, que no quiere, pretendiendo hacer eterno lo que es efímero. Y ya, sí quedó grabado este veintisiete de marzo como un Domingo de Resurrección, misericordioso y grandioso. Hacía falta vivir estos momentos para escribir la historia más inmediata que está por venir.



A todos y todas los que pusisteis, de un forma u otra, vuestro granito de arena para que lo relatado aquí y la experiencia personal de cada uno que, se escapa de este relato, GRACIAS. Que el Señor os colme de salud para poder estar el año que viene y todos los días del año.

Paz y Bien.

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