martes, 7 de abril de 2015

Crónicas del Domingo de Resurrección 2015: La Procesión

5 de abril de 2015. Amanece en Guadalcanal. Tras una Semana Santa intensa y plena, la Resurrección debía dar sentido a la fe que profesamos y poner así el broche de oro a los desfiles procesionales que se han prodigado en estos días santos.

El cielo dibujaba un azul particular con un sol que desafiaba a unas tímidas nubes poco compactas que vendrían a ser  el marco perfecto para llevar a cabo, sin incidente en lo que a la meteorología se refiere, una procesión anhelada por muchos puesto que desde el año 2012 no se realiza de forma completa debido a la lluvia presente en los dos últimos Domingos de Resurrección, 2013 y 2014 respectivamente. El Señor Resucitado y Santa María Magdalena presentaban las mejores galas de sus respectivos ajuares. El paso iba exornado con clavel blanco. Puso el clavel María José Lobo, Floristería La Montana de Guadalcanal. Este año se recuperó el sudario a los pies del Señor Resucitado.

09.30 horas. Se procede al encendido de los candelabros guardabrisa del paso procesional para que estén listos al comienzo de la Misa previa a la Salida Procesional y la propia procesión en sí.

10.00 de la mañana. Los capataces habían convocado a su cuadrilla  para tener la última toma de contacto antes de que los hombres del costal se metieran bajo las trabajaderas del Señor de la Resurrección. Poco a poco iban llegando los hermanos costaleros, de Guadalcanal, de Cazalla de la Sierra, de Azuaga, de Llerena, de Sevilla. "Señores, los de la primera que vengan que vamos a repasar la igualá" y así hasta llegar a la séptima" indicaba el capataz. "Cuando hayáis terminado vayan haciendose los costales y tirando de la ropa  a sus compañeros, que a las 11.30 vamos a mover el paso"  sentenció el capataz. 

Avanzaba el tiempo. El reloj de la Plaza de España marcaba las once de la mañana. Llegaban los primeros hermanos y chic@s pertenecientes a nuestra cruz de mayo que iban portando un cirio como testimonio de fe, alumbrando el caminar del Señor de la Resurrección.  El cortejo se organizaba dentro del patio de la parroquia.  Representaciones de Hermandades, herman@s con cirio y monaguillos se disponían para conformar el cortejo.

Finaliza la Misa de Resurrección. Se procede a retranquear el paso procesional. El cortejo accede hasta la nave central de la Parroquia. Todo se encuentra dispuesto para realizar la Procesión por las calles de Guadalcanal. D. Juan Carlos, el párroco, desde el ambón  realiza unas oraciones previas a la salida procesional. Los capataces explican a sus costaleros como han de llevar a cabo la maniobra de la salida para evitar rozar el dintel de la puerta: "Se sale la primera trabajadera al completo, y un tío por palo. Los que estén por fuera se agarran a los costeros para ayudar al compañero".

Son las 12.35 horas. Se abren las puertas de la Parroquia. Comienza a salir el cortejo, compuesto por tramo de grupo cruz de mayo con cirio, tramo de hermanos con cirio, representaciones de las AAyHH de la Parroquia, Presidencia  de la Resurrección, monaguillos, Paso procesional y Banda de CCyTT Cristo del Amor.

Se procede a quitar las potencias al Señor Resucitado para facilitar la salida .

Juan coge el llamador, (estreno de este año y llevado a cabo por su persona), da los tres golpes de rigor. "Saúl...está primera levantá se la vamos a dedicar a Ana Tena, hermana nuestra, devota del Señor y que falleció el pasado mes de octubre...va por ella" 

El paso encara la puerta. Se le quitan los cuatro zancos al paso. Se arria el paso. Llama el capataz. "Mucho oído señores,de frente siempre, el paso no tiene que levantar nada, vamonos para la calle". "Oído, vamonos". Son las 12.45 horas. La muchedumbre espera la salida. Suena la Marcha Real interpretada por la Banda de Cornetas Cristo del Amor de Guadalcanal. Se levanta el paso para colocarle los zancos. Se vuelve a arriar para levantar al cielo de verdad. Juanfran en nuestro recuerdo va por él valiente. Empieza a caminar  el paso del Señor Resucitado mandado desde abajo por Juan Llano "Paraka",  sabiendo darle esa impronta tan especial para combinar el andar con la música que suena "Sobre los pies, costero, picaito"se sucedían en cada chicotá desplegando el buen hacer de toda la cuadrilla y capataces. "De menos a más, aire para mi Cristo" finalizaba la chicotá.

Estampas típicas del Domingo de Resurrección se sucedían por la angosta calle Andrés Mirón vulgo los cantillos, donde el público se agolpaba a pie de acera o desde los balcones engalanados de damascos rojos para presenciar el discurrir del cortejo en su conjunto.

Y llegamos hasta la esquina de la calle Antonio Machado con el estrechón de la calle de Nuestra Señora de Guaditoca. Ahí, en ese lugar, se vivió un momento emotivo. Tres golpes de llamador ponen en alerta a los costaleros. "No ponerse en el palo, escucharme un momento" dijo Juan uno de los capataces. "Hay personas que como nosotros eligen su penitencia en este caso ser costaleros del Señor o su bendita Madre. Otras personas no tienen esa suerte y les toca vivir con una penitencia que no fue elegida por ellos. Está levantá se le quiero dedicar a ese costalero que cada Semana Santa iba detrás del Señor Resucitado y de todas las Hermandades. Va por Juan Tomás, acercemos al Señor al cielo..." 
 El paso se elevo al cielo. Emoción entre los hombres de abajo, y entre las personas que tuvieron la dicha de presenciar ese momento. Se acercó el paso hacia la calle donde residía N.H.Juan Tomás, para volver tras su pasos y seguir por Guaditoca hasta la Plaza Cristo de las Aguas, conocida popularmente como la Concepción. Desde el 2010, nuestra Corporación no transitaba por aquel lugar. A partir de ahí el cortejo discurrió por San Sebastián hasta llegar a la plaza de España.  "Palaka, venga otro poquito miarma, esta levantá por los enfermos de cáncer, va por ellos eh, al cielo..." gritó Juan a sus costaleros

Todo estaba empezando a consumarse. El regreso a Santa María fue emotivo, un epílogo perfecto para cerrar la Semana Santa. Chicotá, tras chicotá el paso dio el giro preceptivo antes de arriarlo para hacer la entrada al Templo. Momentos antes, el Señor de la Resurrección recibió la petalada, a base de diferentes exornos florales de Hermandades como la Vera Cruz, Soledad o Las Tres Horas. Sonaba la Banda de CCyTT Cristo de Amor, mientras diferentes personas desde la balconada de la familia Gallego llevaban a cabo la petalada. La Banda espectacular y a un nivel altísimo interpretaron las marchas a lo largo del todo el recorrido. 

Llama Alberto, otros tres golpes de llamador. Alza la voz y a los pocos instantes se le quiebra de la emoción: "Señores esta última levantá va por nuestro amigo y hermano Juanfran que como todos sabéis este año no ha podido estar con nosotros. Al cielo del Domingo de Resurrección" Emoción a raudales. Durante todo el rato la mención a Juanfran fue una constante. Nunca se marchó del todo. 

15.20 horas. Se arria el paso en el mármol de Santa María. Todo había terminado y empezado a la vez. El Alfa y el Omega de nuestra fe. Señor de la Resurrección ruega por nosotros.

Tras la procesión disfrutamos de un ágape de confraternización entre la cuadrilla, capataces y miembros de Junta. Posteriormente llevamos a cabo el desmontaje del paso procesional, bajando las imágenes, llevándolas hasta su capilla para después salir con el paso rumbo a la nave.  Todo había terminado.

Agradecimiento eterno a todas las personas que lo hicieron posible.

Estas son las últimas pinceladas de un Domingo de Resurrección esperado, que se fue y que se quedó para siempre entre los que lo vivieron. Cada cual tendrá su historia personal e íntima lo que hace más grande este relato.

Paz y Bien.

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