En el último día de julio, hoy jornada que se celebra la festividad de San Ignacio de Loyola, echamos la vista atrás para dejar negro sobre blanco una breve crónica de los cultos consagrados a nuestra Sagrada Titular, la Santísima Virgen del Carmen en el mes dedicado a su bendita advocación del Monte Carmelo, así como un pequeño vídeo con fotografías de la procesión y de los cultos.
Cuando los campos de Guadalcanal se mecen bajo el sol estival y el aire se perfuma con los olores de la tierra seca, el pueblo fiel eleva su mirada al cielo buscando el manto protector de Aquella que reina sobre el Monte Carmelo. Un año más, la Agrupación Parroquial de la Sagrada Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, Nuestra Señora del Carmen y Santa María Magdalena ha congregado a sus hijos devotos para rendir tributo de amor y veneración a la Madre del Escapulario, Estrella del Mar y Flor del Carmelo.
SOLEMNE TRIDUO | DEL 14 AL 16 DE JULIO | TRES JORNADAS DE GRACIA
Como preludio celestial a la gran festividad, dieron comienzo los cultos con la celebración del Solemne Triduo, tres jornadas en las que el templo parroquial se vistió de gala para acoger a los fieles en oración. La Parroquia se revistió con los colores carmelitas estrenado nuevas colgaduras para las gradas del presbiterio, coro y columnas.
Durante estas tardes de julio, mientras la luz dorada del estío se filtraba por los ventanales, los hermanos y devotos acudieron presurosos al llamado de las campanas, postrándose ante la sagrada imagen de la Virgen del Carmen. Las plegarias se elevaron como incienso fragante, y los cánticos carmelitanos resonaron bajo las bóvedas del templo, tejiendo un tapiz de fervor y esperanza, corriendo a cargo del coro parroquial de Santa María, en la primera jornada de Triduo y posteriormente hicieron lo propio el coro compuesto por Miguel Ángel León, Purificación Muñoz, Gema García e Inmaculada García.
Cada jornada del Triduo constituyó una escalera hacia el cielo, peldaño a peldaño, corazón a corazón, preparando las almas para el encuentro con la Madre.
16 DE JULIO | MEMORIA LITÚRGICA | CORONA DE GLORIA DEL CARMELO
Amaneció el día señalado entre todas las jornadas del calendario carmelitano. El 16 de julio, festividad litúrgica de la Memoria de la Bienaventurada Virgen María Reina del Monte Carmelo, los cielos parecieron inclinarse sobre Guadalcanal para contemplar la devoción de sus hijos.
En el momento culminante de la celebración, tuvo lugar el sagrado rito de la imposición del Santo Escapulario. Un nutrido grupo de fieles y hermanos de la Agrupación Parroquial se acercó al altar para recibir sobre sus hombros el Santo Escapulario de María, ese pequeño hábito que es a un tiempo escudo contra las asechanzas del maligno y prenda de salvación eterna. Uno a uno, con el corazón henchido de emoción y gozo, los devotos inclinaron sus cabezas para ser revestidos con el signo bendito del Carmelo.
Como testimonio perdurable de tan solemne ceremonia, fueron bendecidas las pastas del Libro de Registro del Santo Escapulario, volumen sagrado que guardará para la posteridad los nombres de cuantos, en este día y en los venideros, se consagren a la Virgen Santísima bajo el signo del escapulario carmelitano.
PROCESIÓN GLORIOSA Y FUNCIÓN SOLEMNE | MARÍA PEREGRINA POR LAS CALLES DE GUADALCANAL
Mas no había de concluir el júbilo sin que la Señora del Carmelo saliera a encontrarse con su pueblo. El sábado 18 de julio, cuando las sombras del atardecer comenzaban a proyectarse sobre los empedrados, las puertas de Santa María de la Asunción se abrieron de par en par para dar paso a la procesión gloriosa.
La sagrada imagen de Nuestra Señora del Carmen, ataviada con sus mejores galas y coronada de luz, emergió al encuentro de sus devotos. Los hermanos de la Agrupación Parroquial, portando con orgullo las insignias de la corporación, escoltaron a su Madre por las calles del barrio de Santa Ana, mientras el repique festivo de las campanas de la vieja Iglesia de Santa Ana anunciaba el paso de la Reina a la plaza del mismo nombre.. Mientras tanto, los vecinos del barrio agasajaron a los raudos costaleros y músicos con un ágape de confraternización tras el descanso de la procesión una vez iniciada la Función Solemne
FUNCIÓN SOLEMNE EN LA EXPLANADA DE SANTA ANA
El cortejo procesional alcanzó su destino en la explanada de la Iglesia de Santa Ana, donde, bajo el palio infinito del cielo en el ocaso, se celebró una Función Solemne de singular belleza. Allí, al aire libre, con la brisa nocturna como testigo y las estrellas como candelabros celestiales, los fieles rindieron homenaje postrero a la Reina de Santa Ana, en aquel lugar que fue morada devocional durante siglos.
Los cánticos se elevaron hacia lo alto, las voces se fundieron en una sola oración, y la imagen de la Virgen del Carmen, iluminada por la luz trémula de los cirios, pareció sonreír a sus hijos con ternura infinita.
Así concluyeron los cultos de este año de gracia, mas no se apagará la llama de devoción encendida en los corazones. La Agrupación Parroquial de la Sagrada Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, Nuestra Señora del Carmen y Santa María Magdalena de Guadalcanal renueva su compromiso inquebrantable de amor filial a la Madre del Carmelo, custodia fiel de la devoción heredada de nuestros mayores.
Que la Virgen Santísima del Carmen continúe extendiendo su manto protector sobre este pueblo que la ama, que su escapulario sea escudo de los que en Ella confían, y que su intercesión maternal nos conduzca a todos, al final de nuestros días, a la gloria eterna de su Hijo. Muchas gracias a todos por hacerlo posible.
¡Viva Nuestra Señora del Carmen! ¡Viva la Reina del Carmelo!
Paz y Bien.