miércoles, 30 de diciembre de 2015

Alfa y Omega. 2015, un año en imágenes

Cuaresma 2015
Igualá y ensayos de la cuadrilla.

Nuestra expositor en la I feria cofrade de la Sierra Morena (Guadalcanal)

Estrenos (1), llamador del paso procesional, realizado por NHD. Juan Cantero Gordón

Estrenos (2). Borlones para las maniguetas del paso procesional.

Cuadrilla de Hermanos Costaleros. 2015

Cuaresma, tiempo de preparación para la Pascua

Atavío para la Semana Santa y Domingo de Resurrección.


Todo dispuesto. Domingo de Resurrección de 2015




Grupo de la Cruz de Mayo de la Resurrección

Nuestro coqueto altar para celebrar la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo



Despedimos a Don Juan Carlos y dimos la bienvenida a nuestro párroco actual. Don Genaro

Convivencia estival con el grupo joven


Música de la mano del cuarteto Emispherio en colaboración con el Ayuntamiento de Guadalcanal y la Diputación de Sevilla


El Señor Resucitado y Santa María Magdalena visten de luto para honrar la memoria de nuestros hermanos difuntos.

En 2016 se consumará este estreno en forma de marcha.

Eucaristía en honor al Señor Resucitado por la Solemnidad de Cristo Rey.


Solemnidad de Cristo Rey. Entrega de medallas a los costaleros que cumplieron diez años bajo las trabajaderas del Señor Resucitado. En este año el homenajeado fue NHD. Juan Luis Muñoz Carmona.

V Operación Roscón.

Cotillones de Nochebuena y Fin de Año. En el Bar de la Casa de la Cultura de Guadalcanal.

viernes, 25 de diciembre de 2015

Solemnidad de la Natividad del Señor

El primer anuncio del Nacimiento de Dios-Hombre fue hecho a los Pastores -a los campesinos de la época- que cuidaban sus rebaños en las cercanías de Belén.  De toda la humanidad, Dios escogió a estos pobres, humildes y sencillos hombres para ser los primeros en llegar a conocerlo.
Un Ángel se les apareció la noche de la Primera Navidad anunciándoles:  “Vengo a comunicarles una buena nueva ... hoy ha nacido el Salvador que es Cristo Señor” (Lc. 2, 11).
Si bien los Pastores sienten “un miedo enorme” cuando “el Ángel del Señor se les apareció y los rodeó de la claridad de la Gloria del Señor” (Lc. 2, 9),  no se sorprendieron ante el anuncio que se les hiciera.
Ellos esperaban al Salvador.  A causa del pecado de nuestros primeros progenitores, la humanidad se encontraba a oscuras, derrotada, pues había perdido el acceso al Cielo.
Los Profetas del Antiguo Testamento, especialmente Isaías (Is. 9, 1-3 y 5-6)  nos hablan de que la humanidad se encontraba perdida y en la oscuridad, subyugada y oprimida, hasta que vino al mundo “un Niño”.  Entonces “el pueblo que caminaba en tinieblas vio una  gran luz ... se rompió el yugo, la barra que oprimía sus espaldas y el cetro de su tirano”.
Isaías profetiza con 700 años de anticipación el nacimiento de un niño que sería“Dios poderoso”, “Príncipe de Paz” , que vendría a establecer un reinado de Paz “para siempre”.
Podemos imaginar, entonces, la alegría que deben haber sentido los Pastores cercanos a la cueva de Belén cuando el Ángel se les aparece en la Noche de Navidad y les dice: “Les traigo una buena noticia, que causará gran alegría a todo el pueblo:  hoy les ha nacido en la ciudad de David, un salvador, que es el Mesías, el Señor” (Lc. 2, 1-14).
Se cumple así la esperanza de redención del género humano; es decir, se nos abren nuevamente las puertas del Cielo.  Ya el destino final de los seres humanos no tiene que ser el Infierno.   Por eso San Pablo nos dice que “la gracia de Dios se ha manifestado para salvar a todos los hombres ... para que vivamos de una manera sobria, justa y fiel a Dios, en espera de la gloriosa venida del gran Dios y Salvador, Cristo Jesús” (Tt. 2, 11-14).
Y sucedió que mientras el Ángel de Señor les hablaba a los pastores, aumentó el resplandor luminoso que los cubría, al aparecer una multitud de otros Ángeles que“alababan a Dios” cantando una suave y gozosa melodía:  “Gloria a Dios en lo más alto del Cielo, y en la tierra, gracia y paz a los hombres” (Lc. 2, 14).
Sabemos que los Pastores creyeron sin dudar lo que se les había anunciado y se dijeron:   “Vamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos dio a conocer” (Lc. 2, 15).
El texto griego dice literalmente:"Veamos esta Palabra que ha ocurrido allí".Sí, ésta es la novedad de esta noche: se puede mirar la Palabra, pues ésta se ha hecho carne. Aquel Dios del que no se debe hacer imagen alguna, porque cualquier imagen sólo conseguiría reducirlo, e incluso falsearlo, este Dios se ha hecho, él mismo, visible en Aquél que es su verdadera imagen, como dice San Pablo (cf. 2 Co 4,4; Col 1,15). (Benedicto XVI-Navidad 2009)
Fueron rápidamente y, tal como les fuera dicho “hallaron a María, a José y al recién nacido acostado en la pesebrera” (Lc. 2, 16).
Si Dios el Señor les manifestó a los pastores su presencia en el mundo a través del anuncio angélico, debe haberles también manifestado su Divinidad a éstos, sus primeros visitantes, pues según dicen algunas traducciones de la Escritura “cuando los pastores lo vieron, comprendieron lo que les había sido dicho sobre este Niño”.
La señal de Dios, la señal que ha dado a los Pastores y a nosotros, no es un milagro clamoroso. La señal de Dios es su humildad. La señal de Dios es que Él se hace pequeño; se convierte en Niño; se deja tocar y pide nuestro amor.  Y así nos invita a ser semejantes a Él en la humildad.  (Benedicto XVI-Navidad 2009)
La gracia de Dios debe haber tocado a estos sencillos hombres muy profundamente, causándoles una fuerte renovación espiritual, por lo cual “después se fueron glorificando y alabando a Dios porque todo lo que habían visto y oído era como se lo habían anunciado” (Lc. 2,20).
Los Pastores son de esos “pobres en el espíritu” que luego Jesús el Salvador menciona en Sus Bienaventuranzas, “que de ellos es el Reino de los Cielos” (Mt. 5,3) ... Y ese Reino también puede ser nuestro, si somos como los Pastores:  sencillos y humildes, creyeron sin cuestionar y sin dudar, dejaron todo para responder al llamado de Dios, y rápidamente lo buscaron ...  y lo encontraron.

viernes, 18 de diciembre de 2015

Festividad de la Expectación de Nuestra Señora

Cuando se espera algún acontecimiento importante que trae consigo tristeza y pena la reacción espontánea de la persona normal es de temor acompañado a veces por la congoja y angustia que tiende a aumentarse por la fantasía ante la consideración de los males futuros previsibles. Cuando por el contrario se prevé la llegada de un bien que tiene una entidad considerable se vive en una espera atenta y presurosa que va desde el anhelo y la ansiedad hasta la euforia acompañada de una prisa impaciente. A mayor mal futuro, más miedo; a mejor bien futuro, más esperanza gozosa.

Algo de esto pasó al Pueblo de Israel que conocía su carácter de transitoriedad funcional, al menos en los círculos más creyentes o especializados en la espiritualidad premesiánica. El convencimiento de que la llegada del Mesías Salvador era inminente hizo que muchos judíos piadosos vivieran en una tensión de anhelo creciente —basta pensar en el anciano Simeón— hasta poder descubrir en Jesús al Mesías que se había prometido a la humanidad desde los primeros tiempos posteriores al Pecado. Era todo un Adviento.

Y como el Mesías llega por la Madre Virgen, es imposible preparar la Navidad prescindiendo de la contemplación del indecible gozo esperanzado que poseyó Santa María por el futuro próximo inmediato de su parto. Eso es lo que se quiere expresar con "La Expectación del Parto", o "El día de Santa María" como se le llamó también en otro tiempo, o "Nuestra Señora de la O" como popularmente también se le denomina hoy.

Fue en España, concretamente en Toledo, en el décimo concilio que se celebró en el año 656, siendo S. Eugenio III el obispo de aquella sede y que posteriormente un muy devoto de la Virgen María —San Ildefonso- se tomó bastante en serio propagar.

La intuición del pueblo denominando a la expectante Doncella joven "Virgen de la O" está basada en la directa contemplación de las obras pictóricas o esculturales que presentan piadosamente la natural redondez abultada de la Virgen grávida.

El origen del título es no obstante más espiritual, más fino, más litúrgico y menos somático. Tiene su origen en que las antífonas marianas del rezo de vísperas comienzan con la O: O Sapientia, O Adonai, O Enmanuel... veni!

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Felicitación navideña de la Hdad. de la Santa Vera Cruz

Compartimos con todos ustedes la felicitación navideña que hace pocos días nos remitía la Hermandad de la Santa Vera Cruz, vulgo, "Los Verdes".




Paz y Bien.