viernes, 11 de diciembre de 2015

A cien días


Ya se atisba en el horizonte más cercano  la celebración de la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo. Apenas cien días restan para conmemorar la celebración litúrgica más importante de la cristiandad. En nuestra tierra cobra especial relevancia por la piedad popular que rodea a la celebración haciéndose que se viva con intensidad esos días santos y por supuesto en sus prolegómenos. 

En estos momentos estamos inmersos en un tiempo de preparación para la venida al mundo del Niño Dios para que en semanas venideras este tiempo de esperanza se torne en penitencia con la cuaresma y la celebración del Triduo Pascual culminando con la gloriosa Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, causa de nuestra fe.

Pidamos al Señor Resucitado su intercesión para vivir con gozo y devoción lo que está por llegar.

Paz y Bien.


martes, 8 de diciembre de 2015

Solemnidad de la Inmaculada Concepción

La Inmaculada del Escorial (Murillo)
Este 8 de diciembre la Iglesia celebra la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, doctrina de origen apostólico que fue proclamada dogma por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854 con la bula Ineffabilis Deus.
Para entenderlo mejor y saber cómo celebrarlo, te presentamos a continuación ocho cosas que necesitas saber:
1.      ¿A quién se refiere la Inmaculada Concepción?
Hay una idea popular que se refiere a la concepción de Jesús por la Virgen María pero no es a este hecho al que se refiere esta solemnidad, sino a la manera especial en la cual fue concebida María. Esta concepción no fue virginal (es decir, que ella tuvo un padre humano y una madre humana), pero fue especial y única de otra manera…
2.      ¿Qué es la Inmaculada Concepción?
La explicación está en el mismo catecismo de la Iglesia Católica:
490 Para ser la Madre del Salvador, María fue "dotada por Dios con dones a la medida de una misión tan importante". El ángel Gabriel en el momento de la anunciación la saluda como "llena de gracia". En efecto, para poder dar el asentimiento libre de su fe al anuncio de su vocación era preciso que ella estuviese totalmente conducida por la gracia de Dios.
491 A lo largo de los siglos, la Iglesia ha tomado conciencia de que María "llena de gracia" por Dios (Lc 1, 28) había sido redimida desde su concepción. Es lo que confiesa el dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado en 1854 por el Papa Pío IX:
‘... la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda la mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo Salvador del género humano’.
3.      ¿Significa esto que María nunca pecó?
Sí. Debido a la forma de redención que se aplicó a María en el momento de su concepción, ella no solo fue protegida del pecado original, sino también del pecado personal. El Catecismo lo explica:
493 Los Padres de la tradición oriental llaman a la Madre de Dios "la Toda Santa" (Panaghia), la celebran "como inmune de toda mancha de pecado y como plasmada y hecha una nueva criatura por el Espíritu Santo". Por la gracia de Dios, María ha permanecido pura de todo pecado personal a lo largo de toda su vida.
4.      ¿Significa que María no necesitaba que Jesús muriera por ella en la cruz?
No. Lo que hemos citado es que María fue concebida inmaculadamente como parte de su ser “llena de gracia” y así “redimida desde el momento de su concepción” por “una singular gracia y privilegio de Dios Todopoderoso y por virtud de los méritos de Jesucristo, salvador de la raza humana”. El Catecismo afirma:
492 Esta "resplandeciente santidad del todo singular" de la que ella fue "enriquecida desde el primer instante de su concepción", le viene toda entera de Cristo: ella es "redimida de la manera más sublime en atención a los méritos de su Hijo". El Padre la ha "bendecido [...] con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo" más que a ninguna otra persona creada. Él la ha "elegido en él antes de la creación del mundo para ser santa e inmaculada en su presencia, en el amor".
508 De la descendencia de Eva, Dios eligió a la Virgen María para ser la Madre de su Hijo. Ella, "llena de gracia", es "el fruto más excelente de la redención"; desde el primer instante de su concepción, fue totalmente preservada de la mancha del pecado original y permaneció pura de todo pecado personal a lo largo de toda su vida.
5.      ¿Cómo se entonces a María en paralelo a Eva?
Adán y Eva fueron creados inmaculados –sin pecado original o su mancha. Ambos cayeron en desgracia y a través de ellos la humanidad estaba destinada a pecar.
Cristo y María fueron también concebidos inmaculados. Ambos permanecieron fieles y a través de ellos la humanidad fue redimida del pecado.
Jesús es por tanto el Nuevo Adán y María la Nueva Eva.
El Catecismo señala:
494 … “Ella, en efecto, como dice san Ireneo, ‘por su obediencia fue causa de la salvación propia y de la de todo el género humano’. Por eso, no pocos Padres antiguos, en su predicación, coincidieron con él en afirmar ‘el nudo de la desobediencia de Eva lo desató la obediencia de María. Lo que ató la virgen Eva por su falta de fe lo desató la Virgen María por su fe’. Comparándola con Eva, llaman a María ‘Madre de los vivientes’ y afirman con mayor frecuencia: ‘la muerte vino por Eva, la vida por María’”.
6.      ¿Cómo se hace María un ícono de nuestro destino?
Aquellos que mueren en la amistad con Dios y así para ir al cielo serán liberados de todo pecado y mancha de pecado. Seremos así todos vueltos “inmaculados” (Latin, immaculatus = "intachable") si permanecemos fieles a Dios.
Incluso en esta vida, Dios nos purifica y prepara en santidad y, si morimos en su amistad pero imperfectamente purificados, él nos purificará en el purgatorio y nos volverá inmaculados. Al dar a María esta gracia desde el primer momento de su concepción, Dios nos muestra una imagen de nuestro propio destino. Él nos muestra que esto es posible para los seres humanos a través de su gracia. San Juan Pablo II señaló:
En contemplación de este misterio en una perspectiva mariana, podemos decir que “María, al lado de su Hijo, es la imagen más perfecta de la libertad y de la liberación de la humanidad y del cosmos. La Iglesia debe mirar hacia ella, Madre y Modelo, para comprender en su integridad el sentido de su misión”.
“Fijemos, por tanto, nuestra mirada en María, icono de la Iglesia peregrina en el desierto de la historia, pero orientada a la meta gloriosa de la Jerusalén celestial, donde resplandecerá como Esposa del Cordero, Cristo Señor”.
7. ¿Era necesario para Dios que María fuera inmaculada en su concepción para que pudiera ser Madre de Jesús?
No. La Iglesia sólo habla de la Inmaculada Concepción como algo que era "apropiado", algo que hizo que hizo de María una "morada apropiada" (es decir, una vivienda adecuada) para el Hijo de Dios, no algo que era necesario. Así, en preparación para definir el dogma, el Papa Pío IX declaró:
“…y por eso afirmaron (los Padres de la Iglesia) que la misma santísima Virgen fue por gracia limpia de toda mancha de pecado y libre de toda mácula de cuerpo, alma y entendimiento, y que siempre estuvo con Dios, y unida con Él con eterna alianza, y que nunca estuvo en las tinieblas, sino en la luz, y, de consiguiente, que fue aptísima morada para Cristo, no por disposición corporal, sino por la gracia original”.
“Pues no caía bien que aquel objeto de elección fuese atacado, de la universal miseria, pues, diferenciándose inmensamente de los demás, participó de la naturaleza, no de la culpa; más aún, muy mucho convenía que como el unigénito tuvo Padre en el cielo, a quien los serafines ensalzan por Santísimo, tuviese también en la tierra Madre que no hubiera jamás sufrido mengua en el brillo de su santidad”.
8. ¿Cómo celebramos la Inmaculada Concepción hoy?
En el rito latino de la Iglesia Católica la Solemnidad de la Inmaculada Concepción es el 8 de diciembre y en muchos países es una fiesta de guardar; por tanto el fiel católico debe asistir a misa.

lunes, 7 de diciembre de 2015

“Misericordiae vultus”, Año de la Misericordia


Queridos hermanos y hermanas:

El próximo día 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción, el papa Francisco inaugurará oficialmente en Roma el Jubileo de la Misericordia convocado el pasado 11 de abril bajo el lema “Misericordiosos como el Padre” (Lc 6,36). Dicho lema contiene una propuesta muy concreta: Vivir la misericordia siguiendo el ejemplo del Padre, que pide no juzgar y no condenar, sino perdonar y amar sin medida.

En la bula de convocatoria, “Misericordiae vultus”, el papa Francisco nos dice que la misericordia es uno de los contenidos centrales de la fe cristiana. Nos recuerda además la enseñanza de san Juan XXIII, que hablaba de la "medicina de la misericordia", y del beato Pablo VI que llamó a la Iglesia “samaritana de la humanidad”. Con estos precedentes, el papa Francisco sitúa el tema de la misericordia bajo la luz del rostro de Cristo, que rezuma piedad, misericordia y amor.
Jesucristo es el rostro de la misericordia del Padre, «rico en misericordia» (Ef. 2,4), quien después de haber revelado su nombre a Moisés como el «Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira, y rico en amor y fidelidad» (Ex 34,6), en la plenitud de los tiempos envió a su Hijo nacido de la Virgen para revelarnos de manera definitiva su amor. Jesús con su palabra, con sus gestos y sus signos revela la misericordia de Dios. Su persona no es otra cosa sino amor. Un amor que se dona y ofrece gratuitamente.
Los milagros que realiza tienen el sello de la misericordia hacia los pecadores, los pobres, los excluidos y los enfermos. En Él todo es misericordia. Nada en Él está falto de compasión. Su misericordia y su compasión tienen su culmen en el Calvario, en el que se inmola libremente por toda la humanidad.

En la bula Misericordiae vultus nos dice el Papa que "la misericordia es la viga maestra que sostiene la vida de la Iglesia". Nos dice también que la Iglesia debe ser la casa de la misericordia, del servicio gratuito, de la ayuda, del perdón y del amor. Nunca debe cansarse de ofrecer misericordia, estando siempre dispuesta a confortar y perdonar. Todo en la pastoral de la Iglesia debe estar revestido por la ternura con que trata a sus hijos. Nada en su anuncio de Jesucristo y en su testimonio ante el mundo debe carecer de misericordia. La credibilidad de la Iglesia pasa a través del amor misericordioso y compasivo. La vida de la Iglesia es auténtica y creíble cuando hace de la misericordia su razón de ser. Nuestras parroquias, asociaciones, movimientos y hermandades deben ser oasis de misericordia.
Los hijos de la Iglesia debemos caminar por la vía de la misericordia, de la entrega y el servicio humilde, haciéndonos siervos y servidores de los hermanos, saliendo a las periferias existenciales, a las situaciones de precariedad y sufrimiento, de las que son víctimas aquellos hombres y mujeres que no tienen voz porque ha sido acallada por el egoísmo de sus semejantes. En el ya cercano Jubileo, todos nosotros estamos llamados a curar estas heridas, a aliviarlas con el óleo del consuelo, a vendarlas con la misericordia y a curarlas con la solidaridad fraterna.

Practiquemos en este tiempo de gracia las obras de misericordia corporales, que son dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar posada al peregrino, vestir al desnudo, visitar al enfermo, socorrer a los presos y enterrar a los muertos. Las obras de misericordia espirituales, tan importantes como las corporales, son: enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, corregir al que yerra, perdonar las injurias, consolar al triste, sufrir con paciencia los defectos de nuestros prójimos y rogar a Dios por vivos y muertos. Tenemos aquí todo un programa para este Jubileo: estar cerca y socorrer a los pobres y necesitados, bien individuamente, bien comunitariamente desde nuestras Cáritas en este año de la Misericordia.
En este año estamos llamados además a redescubrir la hermosura del sacramento de la misericordia, el sacramento de la penitencia, del perdón y de la reconciliación con Dios y con los hermanos, que en los últimos decenios se ha debilitado un tanto, de modo que ocupe el lugar que le corresponde en nuestra vida personal y comunitaria, como manantial de vida interior, de fidelidad y de santidad, como sacramento de la paz, de la alegría y del reencuentro con Dios.

Que el Señor nos ayude a todos a aprovechar esta gracia actual que el Santo Padre nos ha regalado y que nosotros abriremos en nuestra Catedral el 13 de diciembre, tercer domingo de Adviento. Que sea para todos un auténtico acontecimiento de gracia, que nos mueva a ser “Misericordiosos como el Padre”, a convertirnos, a aprovechar este tiempo de renovación espiritual. Dediquemos tiempo a la escucha orante de la Palabra, para contemplar la misericordia de Dios y asumirla como estilo de vida.
Para todos, mi saludo fraterno y mi bendición.

+ Juan José Asenjo Pelegrina Arzobispo de Sevilla

martes, 1 de diciembre de 2015

Fiestas de Nochebuena y Fin de Año

Cartel anunciador del evento. (Juan Cantero Gordón)


Estamos a las puertas de celebrar la natividad de Nuestro Señor motivo de gozo y alegría. Por ello, organizaremos, un año más, las fiestas de Nochebuena y Fin de Año  en el bar de la Casa de la Cultura de Guadalcanal a beneficio de nuestra A. Parroquial.

Si tu grupo de amig@s está interesado en apuntarse en lista, solo tiene que ponerse en contacto con el número de teléfono que aparece en el fotografía de arriba al objeto de proporcionarte toda la información de dichos eventos, así como, despejar cualquier tipo de duda que pudiera surgir al respecto.

Los precios y condiciones se mantienen respecto a los de ediciones anteriores;

 -60€ las dos noches, 35€ una sola de las noches.
-Botella  de primeras marcas por persona, botellín de vidrio de refrescos,  vaso de cristal.
- Ágape variado durante toda la noche.
- Típicas bolsas de cotillón.

Todo lo recaudado se destinará para el sostenimiento de la A.Parroquial de cara al próximo ejercicio de 2016.

¡Anímate, celebra la navidad y el nuevo año en un ambiente agradable, con un esmerado servicio de camareros, buena música y muchas sorpresas!

La Junta de Gobierno.