En este recién estrenado año 2026 se conmemora el 775 aniversario del Santo Escapulario del Carmen , recordando el año 1251, cuando la tradición carmelita sitúa la entrega del Escapulario por la Virgen María a san Simón Stock, como signo de protección, alianza y compromiso cristiano.
Por ello, bajo el amparo de Nuestra Señora del Carmen nos acogemos en el día de hoy para iniciar el Año Santo, pidiéndole su auxilio y protección mediante su Santo Escapulario.
En la Solemnidad de Santa María, Madre de Dios, comenzamos el año poniendo nuestra vida bajo la mirada amorosa del Madre del Carmelo. María no ocupa el centro por sí misma, sino porque nos muestra el misterio más grande: Dios quiso tener una Madre, quiso hacerse cercano, frágil, humano.
María guardaba y meditaba todo en su corazón. No siempre entendió plenamente lo que Dios hacía, pero confió. Esa confianza es una enseñanza clave para nosotros al iniciar un nuevo año: no sabemos todo lo que vendrá, pero sabemos en quién confiamos.
Al llamarla Madre de Dios, reconocemos que Jesús es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre, y que nuestra historia, con sus luces y sombras, puede ser habitada por Dios. María nos enseña a acoger la voluntad de Dios, a vivir con esperanza y a caminar con fe, incluso cuando el camino no es claro.
Comenzar el año con Nuestra Señora del Carmen es comenzar con ternura, con silencio interior y con la certeza de que no caminamos solos. Ella nos toma de la mano y nos conduce, mediante su Santo Escapulario, a su Hijo, el Divino Infante, Príncipe de la Paz.
Santa María del Carmen, ruega por nosotros.
Paz y Bien.
📷 Aniceto Vadillo